Sentido de Lugar

Guiados por nuestro profundo amor al sur de Chile y buscando el estilo de vino con el que siempre soñamos, fundamos en 2014 nuestro proyecto Carter Mollenhauer, poniendo la mirada y el corazón en estos antiguos viñedos del Secano Interior de Itata y Maule. Estas tierras tienen un collage maravilloso de cepas como la País, la Cinsault y Carignan, variedades mediterráneas que echan sus profundas raíces en diferentes formas de granito, sin más agua que la de la lluvia. 

Es una combinación conmovedora, que nos entrega de manera natural el potencial para dar vida a vinos frescos, de gran fineza y honda profundidad. Trabajar aquí nos ha permitido empaparnos de la memoria cultural y la belleza de estos territorios. Nuestro compromiso es dar un nuevo sentido a estas uvas que en muchos casos se perdían en mezclas volumétricas y genéricas destinadas a abastecer el mercado de vinos genéricos, enfocando toda nuestra energía en revelar, de forma honesta, el verdadero e interesante carácter de Itata.

En el Secano Interior de Itata y Maule, cuidamos el legado de viñedos viejos y cepas patrimoniales bajo una mirada ecológica y con un respeto profundo por su cultura. Nuestro trabajo es manual; un diálogo preciso y transparente con la diversidad geológica y climática de estos lugares.

Nuestros Valores

El “Sentido de Lugar” para nosotros, significa que cuando abres una botella, el vino habla con total honestidad del rincón exacto de donde viene, donde la técnica enológica es de cuidados más que de inputs, y la bodega constituye un lugar de transformación. En la práctica, lograr este objetivo, se traduce en tres valores muy concretos.

Identidad del territorio

Dejamos que las características naturales de suelo, clima y planta del viñedo sean las que manden en la copa, logrando un portafolio de vinos frescos, austeros y profundos.

Mínima intervención

Nuestra agricultura es ecológica y en bodega no usamos insumos artificiales. Trabajamos de forma manual y con fermentaciones salvajes para que el vino sea un reflejo transparente y una interpretación precisa de su origen.

El factor humano

Queremos mostrar un Chile con rostro humano, donde la profesión y el oficio se unan recuperando el trabajo manual frente a la escala industrial. Lo hacemos convencidos de que el terroir no está completo sin las personas. Solo así logramos concentrarnos en la calidad y elaborar vinos con un profundo sentido de lugar, rescatando una consistencia que hace que cada parcela sea única e irrepetible.

El vino es hecho por y para las personas; somos el cuarto elemento del “terroir”, junto a las parras, el suelo y el clima. Lo permanente de nuestra labor es la calidad del vino, la consiguiente reputación de un lugar y el beneficio a su gente.